Utopías del Refugio

     En el año 2005, en paralelo al desarrollo de una investigación de carácter académico en el ámbito de la arquitectura, comencé una serie de proyectos sobre el vínculo entre el paisaje y el habitar. Mi intención era llevar a cabo estas obras sobre un territorio concreto, mi territorio, un paisaje rural de la meseta entre bosques, campiñas y páramos, uno de los muchos espacios intermedios entre lo urbanizado y lo natural.

    El impulso inicial fue desarrollar algunas intervenciones de arquitectura efímera basadas en la idea del refugio precario y la imbricación con el entorno natural, pero el modo operativo consistió realmente en ir combinando una especie de vivencia o experiencia cotidiana y directa sobre el terreno, con investigaciones y desarrollos en el taller. El tema del habitar y el paisaje, que era afrontado tradicionalmente por distintas disciplinas artísticas y científicas, se fue desplegando, poco a poco, en toda su complejidad.

    En el transcurso del tiempo se fueron tratando aspectos tales como la construcción y el cobijo, el sustento, el caminar… los elementos y el conocimiento del entorno (la orografía, la vegetación, los animales…), la idea de paisaje y lo natural, el deterioro del medio, la posibilidad de un retorno a lo natural (la ruina, las experiencias en solitario, la autoconstrucción, las utopías, lo imaginario, los fracasos…).

    Los documentos, fotografías y dibujos que se muestran en esta exposición son una selección de piezas y fragmentos de algunos de aquellos proyectos y obras. Hay dibujos de pequeño formato y pequeñas maquetas de cobijos en relación con el bosque, dibujos sobre la enigmática relación con los animales y sobre la montaña como figura del paisaje, cuadernos con dibujos que son documentaciones para proyectos mas amplios, también hay secuencias de imágenes de intervenciones sobre el terreno mediante construcciones efímeras.

    Se pueden entender, en algunos casos, como productos de laboratorio, experiencias, merodeos, tanteos frágiles y leves. En otros casos nos podemos aproximar a ellos como piezas acabadas o cristalizaciones.

     Por momentos, recogen una mirada vital, intuitiva, local y concreta, muy pegada al terreno; en otros casos, manifiestan una mirada exterior, cultural, reflexiva y distante.

    De algún modo, transitan entre una especie de aparente rutina investigadora y el vuelo casi furtivo hacia lo utópico, lo imposible, hacia las pesadillas de la imaginación y hacia la experiencia profunda del territorio como búsqueda de una supervivencia en la mente del que transita por esos espacios.

     En esta exposición se ha intentado traducir la atmósfera del taller del artista en el espacio de galería. De modo que confluyen dos entornos: por un lado, el taller-laboratorio, lugar de revisiones y cuestionamientos sin fin, donde dibujos, maquetas, recolecciones de ramas y plantas, restos, artefactos… se van colocando en ordenamientos extraños y sugerentes, pero también prosaicos y funcionales; por otro, el espacio de la exposición, un “dispositivo” que hace posible el encuentro, donde los proyectos y trabajos se mostrarán sólo en apariencia estables.

 José Mª Yague.